lunes 16 de enero de 2012

Del cambio de nombre en los títulos de películas

Sé que tu nombre es Andrea, pero hoy quiero llamarte Alejandra. ¿No te molesta? Son parecidos. ¿Cuál es la diferencia mujer, si de todas maneras te gusta que te digan buena, bonita, bella y demás? Sí, hoy te vi cara de Alejandra. Te aseguro que así te van a piropear, vas a tener más seguidores, tu vida va a cambiar. Todos a tu alrededor se beneficiarán con el cambio de nombre. ¿Tu esencia? Vale tu esencia, lo que importa es tener un buen nombre. Es bien sabido que la primera impresión es la que cuenta. No, no importa que todos en tu familia sepan que en realidad te llamas Andrea, al fin y al cabo son más los que no te conocen, ¿para qué conformarte con unos pocos? También entiéndeme, con tantas Andreas en el mundo tenía que cambiarte el nombre para poderte identificar. Bueno ya, ya, no seas tan resentida, Alejandra es buen nombre, te va a gustar. No, no te preocupes si la gente se hace una expectativa de ti que no es, no importa, ya que te conozcan o se darán cuenta que te llamas de otra forma o de plano no te entenderán. Pero así mejor, de veras. Piénsalo, al fin y al cabo ¿De qué sirven los nombres? ¿Qué importa llamarse de otra forma? No importa, así es la vida, ya verás, Alejandra te va a gustar.

lunes 26 de septiembre de 2011

La búsqueda

¿Dónde estás? Los rincones de mi pecho son numerosos y oscuros. Tu capacidad de esconderte supera todo dote de investigador que se me ha dado. Tal vez debí haber sido más veces el que buscaba en las escondidillas y no el que se escondía. La noche se me escapa de las manos.

Camino por estos pasillos de convento desierto. Largos corredores con grandes ventanales. El constante silencio que acalla mis pisadas. Los cubículos solos con las velas prendidas y documentos en la mesa, el comedor limpio y la cocina arreglada, los jardines pacíficos y solitarios, las capillas sepulcrales y el sótano húmedo e implacable.

Te recuerdo como fuiste hace varios otoños. Con el pelo desordenado y tu afinidad a provocar tormentas desde el patio de la casa, una sonrisa de música y un grito en los ojos. Tal vez no eras él. Te confundo, tu cara se barre como las visiones de un borracho, la oscuridad alenta las imágenes. Te he perdido como a mi sombra en la noche.

Caminar dentro de mí también es caminar sobre un camellón de árboles inmensos, jacarandas que florean continuamente y sauces llorones cuyas ramas no se conforman con tocar sólo el viento. Son tardes junto a lagos y desiertos de nieve circundados por veranos furiosos. Hay un mundo donde buscarte y una forma incierta de llegar a ti.

¿Dónde estás? Cierro los ojos para viajar de un lugar a otro. Abro los ojos para buscarte. Camino, me detengo, duermo y me siento para encontrarte. No apareces. El silencio permanece.

jueves 22 de septiembre de 2011

Apéndice

En la playa el ritmo incesante de las olas inundan la arena de vitalidad y acto seguido se alejan dejándola más cerca de la aridez. Hay quien hace muros para que el agua no pase y así dejar la porción de playa resguardada en su sequedad. Estos muros tienden a caer, pero a veces los alimenta para que persistan a pesar de la naturaleza violenta y uniforme del oleaje. Hay quien pasa los días y las noches haciéndolo, incluso renunciando a su sueño. Hay quien después de un rato decide construir uno o varios castillos. Hay quien crea un mundo. Uno lo sabe.

Preocupación y angustia

-¿Sufre usted de angustia?
-No, yo me angustio cuan-
do quiero sufrir.


Prefiero que el término preocuparse sea separado del termino angustiarse. Cuando nuestro queridísimo y famosísimo don nadie, don todos, don promedio, don común, en una palabra, cuando Uno se preocupa está tomando las previsiones necesarias antes de ocuparse. Cuando uno se angustia está aterrado ante una posibilidad. Así pues es mi deseo que Uno no se confunda y especialmente que yo no me confunda. Preocuparse me gusta más como prever. Angustiarse se me hace como tratar de meter el agua del mar en un recipiente con hoyos. Sé que es complejo modificar un término que gracias al bagaje vital e histórico se ha traducido como angustia, pero yo estoy dispuesto a preocuparme sólo si no me angustio y cuando diga estoy preocupado hacerme consciente de que en realidad quise decir estoy angustiado. 
Hay un tipo de preocupación que es lindísimo. Uno dice "es que me preocupo por ti", lo que es me angustio porque no estoy seguro de tu bienestar y me importas. Hace sentir bien a uno porque encuentra que hay gente a la que le importa, que es importante en el mundo. Pero por otro lado es angustia inútil, por eso cuando uno era adolescente le molestaba que su mamá lo regañara por llegar tarde y que mamá una argumentara preocuparse por su bienestar. Sin embargo es también una reacción natural. Por supuesto Uno decide por sí mismo.




Lee el apéndice
(siguiente entrada)

Éste que ves, engaño colorido

Dedicado con agradecimiento 
a Miriam


Éste que ves, engaño colorido...


Éste que ves, engaño colorido, 
que, del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores,
y venciendo del tiempo los rigores
triunfar de la vejez y del olvido,

es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado:

es una necia diligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.





-Sor Juana Inés de la Cruz

miércoles 21 de septiembre de 2011

Manifiesto


Es increíble cómo puedo venderme a la cordialidad. Ser deshonesto para agradar. Preguntar cosas que no me interesan. Hacer comentarios neutros al grado del aburrimiento. Qué ganas de decir: quiero platicar con alguien y sé que contigo se platica bien pero tu silencio últimamente es exasperante. Qué ganas de permanecer callado y clausurar mis redes sociales por días. Qué ganas de tener nuevos libros de poesía. Qué ganas de encontrar una plática que realmente me interese.
Es increíble el miedo que le tengo a ser imprudente, a un día decir cosas sin pensar, cosas de las que pueda arrepentirme, miedo a estar solo.
Qué inútiles mis intentos de designificar las cosas y qué eficaces. La contención se ha vuelto un estilo de vida que no satisface. Mi corazón pide a gritos una palabra, el aliento, la vida.
Y aquí estoy, jugando a encajar, a que soy como todos, a que tengo los intereses que los demás tienen. Jugando a abrir puertas. En mi corazón la explosión contenida de una maquinaria de cuatro tiempos.
Es indecible todo lo que en mi interior se incendia como tea, arde como ascua, la oscuridad de mis ojos eclipse. La intensidad de mis ojos supernova. 

Es tu ausencia un mineral, es la discordancia una sinfonía, es el silencio la nueva estación.

Es la violencia del suave roce, la experiencia hiperbólica de lo micro. Es la piel nueva después de haber roto un mundo. El suelo temblando a cada paso, la inmovilidad de la Tierra y la incesante transformación de todo. Es el instante que vive y muere y revive y vuelve a morir. El inminente final de la noche y los segundos que la mantienen viva. La lluvia al unísono y el espacio sin gotas. Es donde soy, es cuando soy, es quien soy. Es la perfección del instante.

martes 23 de agosto de 2011

¿Cómo se dice: "un yo, dos yo" o "un yo, dos yos"?

A Juan con cariño


1. Lo más correcto es:
"Un yo, dos nos"

2. Lo más práctico (pero incorrecto) es:
"Un yo, dos yos"

3. Lo incorrecto y menos práctico que el caso 2 pero más práctico que el caso 1 es:
"Un yo, dos yo"



¿Por qué?

Yo es un pronombre singular por lo que no es correcto decir dos yo. Un ejemplo es que no se dice dos manzana porque el plural de manzana es manzanas. "Dos yo" es una expresión muy a la "Yo Tarzan, tú Chita".

El plural del pronombre yo es nosotros. Pero nosotros viene de nos- (plural de ego, es decir, yo) y -otros lo cual significa 'dos o más parecidos o que coinciden, convienen o son conformes a mí pero que no son yo'. Como el segundo yo soy yo entonces se dice 'nos' quitando el otros. Por lo tanto lo más coherente es decir "un yo y dos nos". El problema es que nadie dice "dos nos" y si se hace seguramente la gente preguntará "¿qué?" o te dirá que ellos no estaban involucrados en la oración.

Como nadie dice 'nos' para expresar eso, suele cambiarse por 'yos' convirtiendo yo (singular) en plural añadiendo la 's' como en manzana(s) y así puede que te entiendan mejor cumpliendo el objetivo del lenguaje pero rompiendo la lógica en la que está construido. La segunda complicación de este caso es que yos es un árbol y 'yos' (pronombre plural) teóricamente no existe así que cada vez que dices "un yo y dos yos" se habla de uno mismo y dos árboles. Pero obviamente la gente lo entiende por el contexto, sólo un lector "de diccionario" se confundiría así. (Podemos imaginar su WTF? en la nube de pensamiento.)



No soy Arrigo Coen pero espero les sirva.

Las palabras duelen

April is the cruellest month, breeding
lilacs out of the dead land, mixing
memory and desire, stirring
dull roots with spring rain.


Las palabras duelen. ¿Qué es una ciudad con sus bellezas monumentales azotadas por la guerra? La tierra destruida es al mismo tiempo desgracia y renacimiento. Terrible, sentada en su sillón de musgo, la muerte acecha. A dios gracias por todo lo hecho y perdón por todo lo desecho. Al hombre, que muera o que viva, pero sobre todo que deje vivir. A la tierra que no nos escupa como seres viles desterrados del paraíso. A la vida que no nos abandone si debe irse y que si lo hace que sea pronto. Al sol que jamás deje de explotar. A los ojos, que si alguna ves logran ver algo con claridad, impidan ser violentamente extirpados por su poseedor. Y a ti, ciego, que caminas penando por la tierra, que encuentras un arma y puedes usarla, la dejes por favor. Al muerto, adiós.

domingo 21 de agosto de 2011

Biografía de mi nombre

El problema con mi nombre es que es un buen nombre. Con esto no digo que sea mejor que los de la mayoría, de hecho, el mundo rebosa d buenos y mejores nombres. En parte por ésto el mundo tine problemas y es hermoso.
La mayor parte de mi nombre nació antes que mí, así que de cierta forma me conoce mejor, pero yo nací antes que el último tercio (en orden de aparición) por lo tanto he tenido más tiempo para estudiarlo.
Sé que ganó su supervivencia gracias a una estocada mortal durante un duelo con su hermano, Cristóbal. Victorioso, me fue asignado y se convirtió en pobre entre los ricos. Fue fiel observador de sus superiores, estudió al que se adelanta y al libre y trató de mimetizar y perfeccionarse en sus técnicas. Pronto descubrió que él poseía algo que ellos no, sin embargo lo ignoró y se escondió tras su pasado: una combinación de (posiblemente) tlaxcaltecas y españoles, es decir, una mezcla prohibida de traidores y asesinos.
Cuando el secreto no podía ser guardado escribió al final de sus cartas: Ben. Así es, el más pequeño se disminuyó aún más, sin embargo, esta nueva identidad lo agrandaba. Entonces, tras sus sospechas (pues él no era el más pequeño), halló que era más bien: el hijo de la confianza del padre. Así pues, se embarcó en la búsqueda de sus orígenes y del perdón.
Le quitó la máscara a los asesinos y vio el rostro de su padre, perdonó a los traidores y descubrió a su madre. Aprendió que las creaciones son violentas y aceptó, aunque sin dejar de llorarla a veces, la violencia de su creación. Vio a su padre en su madre y a su madre en su padre, pues la creación no se entiendía por partes sino como un todo que se unía. Comprendió que en él mismo estaba padre, madre e hijo, la vida en sí misma, y se enorgulleció de su oráculo: perfeccionado, mestizo. Supo entonces que él mismo era "el hijo de mi felicidad".
El problema con los buenos nombres es que son impredecibles, son "adestinales" por ejemplo si alguien se llamara Don Nadie sabríamos que o lograría serlo o cambiaría su nombre. Es por eso que yo no podría insinuar siquiera qué será de Benjamín Tenopala Carmona. Y aún así, soy feliz con mi nombre porque tiene un problema y el problema con mi nombre es que es un buen nombre.

Las primeras horas de la mañana

-¿Quién diablos inventó el éxito?

Empezó a decir el sujeto con el que había estado platicando las primeras horas de un día cualquiera, en un lugar cualquiera.

-La gente simplemente sobrevivía antes. No había "vivir bien" ni "vivir mal"... era simplemente vivir.

No podía creer que estuviera escuchándolo de nuevo. Siempre con sus comparaciones con la edad en que todo era sobrevivir como si aquella fuera la edad dorada de la humanidad.

-¿Y qué es el éxito después de todo? Una mentira. Una vil mentira que se le dice a los niños para estrellarlos con la realidad. Cuando se han estrellado suficientes hombres, entonces puede que se logre tirar el muro. Pero siempre habrá otro muro y para eso procreamos. Todo es tan difuso. Si estás con vida necesitas creer en algo y si no lo haces mueres. El punto es que sé que todo lo que se cree es una mentira, no hay esencias puras vagando por el mundo.

Empecé a sentirme cansado de mis ojos, de la conversación y de mi piel.

-Una de esas mentiras es el éxito. Es el sentimiento de realización que llega después de haber alcanzado metas o sueños. Pero eso pasa a medias, nadie se ha realizado plenamente, todos dejan legado, mas no realización en un sentido puro. La realización es una porción del sueño, nunca su totalidad. Entonces el éxito es una falsedad. Pero el sentimiento no. Estamos tan convencidos de nuestra mentira que logramos alentarnos más aún. Vemos una grieta en los ladrillos y pensamos que al fin estamos quebrando el muro y nos convencemos y nos alentamos. Pensamos que pronto seremos libres aunque sabemos que nuestros antecesores rompieron muros igual que nosotros y terminaron en su misma piel, atrapados en el mundo. Ahora bien, el problema es el siguiente, yo no quiero matarme ni engañarme pero quiero sentir éxito...

Me encontré hablando solo, en esa mesa cualquiera, en ese lugar cualquiera. Nunca debí haber iniciado esa conversación. ¿A él qué le importaba lo que tenía que decirle sobre el éxito? Él sólo quería platicar y ahora lo había corrido. Mala suerte. Ojalá hubiera un poco de alcohol en la mesa.

-¿Le puedo servir en algo señor?
-Claro, quisiera una botella de lo más fuerte que tenga.
-Bueno, tenemos agua
-No, lo prefiero solo gracias
-¿Sólo agua?
-Mi bebida sola
-Señor, sólo tenemos agua

Se fue sin más y me trajo el vaso de agua. Tan pronto lo puso en la mesa empezó a hablar.

-Sabe, yo antes creía en la verdad, no en la honestidad, bueno, también, pero a lo que me refiero es a la verdad absoluta, ya sabe la Verdad, con uve mayúscula. Estaba muy seguro de su existencia, pero no lo suficiente. Creía que la Verdad era todo aquello que era completamente cierto y por lo tanto inaccesible para nosotros los que la habitamos.

¿Cuándo hablé yo sobre la verdad?

-Nos engañamos, es decir, todos estamos equivocados y no nos molesta tanto estarlo, simplemente vivimos equivocados porque no hay otra forma de vivir e ilusamente pensamos que llegará un día en que las generaciones venideras sabrán la Verdad. Eso me recuerda en cierto sentido a Dios, sólo al final de los tiempos lo veremos. ¿Usted no es religioso? Yo tampoco, tal vez debería serlo, al final de cuentas qué se pierde. Si al fin y al cabo estamos equivocados ¿por qué no estarlo más? ¿Qué diferencia haría? Pero entonces viene ese sentimiento de fracaso, nadie quiere estar más engañado que antes, es como ser más tonto que antes. Por eso nos formamos nuevas mentiras que creemos más acercadas a la Verdad pero ¿quién sabe qué es cierto y qué no lo es? Pero, por otra parte si capturamos 'verdades' que la gente admira entonces seremos más inteligentes y más acercados a la Verdad que los demás y sentiremos éxito. Sólo tiene que elegir una mentira a la cual seguir y si es lo suficientemente inteligente...

Se fue. Increíble, ni siquiera se bebió su agua. Simplemente se fue. No debí hablarle sobre la Verdad. La gente nunca quiere escuchar esas cosas. Es más por qué sigo pensando en eso...

-Luce pensativo, señor...
-¿Yo? Es sólo que... olvídelo ¿gusta un poco de agua?
-No, realmente estoy hambriento y no sé si me ayude el agua
-Tómese un vaso, éste lo paga la casa
-Gracias. Usted se ve como alguien que piensa y apuesto a que no es alguien cualquiera atendiendo un lugar cualquiera. ¿Puedo hacerle una pregunta?
-Por supuesto
-¿Nunca se ha preguntado, ya sabe, sobre la vida? ¿Señor? ¿Señor?

Juro que estaba aquí. Tal vez solamente fue por mi comida. El lugar me parece conocido aunque realmente no sé cómo llegué aquí, a este lugar cualquiera. Veamos, ¿qué día es hoy? ¿Cuánto tiempo llevo sentado en esta mesa? ¡Qué importa qué día sea! La vida, la vida se me va, hora tras hora. ¡Cómo quisiera tener alimento!